
(De Primera) En su tercer partido de preparación rumbo a 2030, la Selección Mexicana mostró nuevamente sus históricas deficiencias de contundencia y concentración al caer 3-0 ante Estados Unidos en el Estadio State Farm de Glendale. La derrota —la primera en la gestión de Rafael Márquez al frente del banquillo tricolor— expuso la falta de solvencia defensiva y el nerviosismo del equipo ante el acérrimo rival, en un encuentro donde las ausencias por lesión de piezas clave como Hirving Lozano y Gilberto Mora mermaron de forma notable la propuesta futbolística del estratega michoacano.
El conjunto de las barras y las estrellas aprovechó las facilidades concedidas por la zaga mexicana para construir la goleada con anotaciones de Julian Hall (28′), Cavan Sullivan (63′) y Malik Tillman (85′). Los descuidos colectivos y los errores individuales en la salida, encabezados por una pifia del arquero Raúl Rangel en el segundo tanto local, condicionaron un partido en el que la ofensiva nacional tampoco encontró claridad; Santiago Giménez desaprovechó las opciones más claras de peligro ante la portería defendida por Diego Kochen.
El panorama para México empeoró en el tramo final con la expulsión de Mateo Chávez tras un altercado con Sebastian Berhalter, lo que dejó sin capacidad de respuesta a un equipo que venía de igualar ante Colombia y Perú. La contundente victoria de Estados Unidos reafirma la distancia competitiva en la zona y deja en evidencia que el proceso de reconstrucción del equipo nacional requerirá trabajo a largo plazo más allá de la jerarquía de su nuevo cuerpo técnico.

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