
(De Primera) Las 11 ciudades de Estados Unidos que funcionaron como sedes de la Copa Mundial han entrado en conflicto con la FIFA debido al incumplimiento en la entrega de fondos prometidos. De acuerdo con información de The Athletic, los comités organizadores locales continúan a la espera de una «contribución de legado» equivalente a un millón de dólares por sede destinada a proyectos sociales y minicanchas, un apoyo económico que replica el modelo otorgado tras el Mundial de Clubes 2025 pero que, hasta la fecha, no se ha materializado.
Esta falta de certidumbre golpea a las administraciones locales en un momento crítico, pues muchas se encuentran cerrando operaciones o consolidando sus balances financieros tras haber realizado millonarias inversiones públicas. La molestia de los comités organizadores radica en el marcado contraste financiero del torneo: mientras la FIFA centralizó las ganancias por patrocinios, taquilla y derechos de transmisión alcanzando ingresos récord superiores a los 15 mil millones de dólares en el ciclo 2023-2026, los gobiernos locales absorbieron el impacto económico de la operación.
Además de conceder amplias exenciones fiscales, las sedes estadounidenses asumieron la mayor parte de los costes directos e indirectos en materia de seguridad, logística y transporte. A estos gastos se sumaron las estrictas exigencias del máximo organismo del fútbol mundial, las cuales incluyeron desde la habilitación de carriles preferenciales para comitivas VIP hasta la inversión obligatoria de 13 millones de dólares para reacondicionar el terreno de juego del MetLife Stadium previo a la gran final.

Deja un comentario