
En una edición más de una de las rivalidades más intensas del fútbol internacional, la Selección de Argentina consiguió una agónica y épica victoria por 1-2 ante su similar de Inglaterra en el Mercedes-Benz Stadium, sellando su boleto a la gran Final de la Copa del Mundo, donde ya espera España.
La atmósfera hostil se apoderó del encuentro desde antes del pitazo inicial, cuando ambas aficiones abuchearon la entonación de los himnos nacionales. La tensión se trasladó de inmediato al terreno de juego; apenas al minuto 3, las faltas consecutivas de Enzo Fernández sobre Elliot Anderson y de este último contra Lionel Messi desataron los primeros conatos de bronca. El ríspido trámite del primer tiempo, caracterizado por constantes roces y nulos espacios para la creación de juego, mandó a ambas escuadras al descanso sin movimiento en el marcador.
El panorama cambió por completo en la parte complementaria. Aunque Argentina avisó primero por conducto de Julián Álvarez, fue Inglaterra la que rompió el cero al minuto 55. Morgan Rogers desbordó por la banda derecha y envió un preciso servicio al segundo poste, donde Anthony Gordon apareció por detrás de la zaga para batir a Emiliano ‘Dibu’ Martínez. Tras la anotación, la albiceleste se volcó con furia al ataque, topándose con una soberbia actuación de Jordan Pickford y salvadas milagrosas de la zaga inglesa, que resistía los embates sudamericanos.
La insistencia del vigente campeón del mundo finalmente encontró recompensa en los últimos suspiros del encuentro. Al minuto 85, Enzo Fernández emparejó los cartones con un soberbio disparo de media distancia que se incrustó pegado al poste izquierdo, inalcanzable para Pickford. Con el ánimo a tope y ya en el tiempo agregado, Lautaro Martínez conectó un sólido cabezazo dentro del área para firmar el 1-2 definitivo, arrebatándole a los británicos su anhelada revancha de 1986 y catapultando a la Argentina a su segunda Final mundialista consecutiva.

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