
(De Primera) El pitcheo visitante dictó las condiciones en la fortaleza leonesa. Apoyados en una sólida apertura de Tommy Romero y un ataque respaldado por el poder de largo alcance, El Águila de Veracruz venció 4-1 a los Bravos de León para emparejar la serie en el Estadio Domingo Santana. La ofensiva de casa vivió una noche de frustración al ser limitada a solo seis imparables y dejar a 10 corredores varados en las almohadillas a lo largo del encuentro.
El conjunto veracruzano inauguró la pizarra en la apertura del segundo rollo. Tras un sencillo de Daniel Montano, Austin Shenton castigó la serpentina del abridor Jeff Lindgren con un panorámico cuadrangular de dos carreras entre los jardines izquierdo y central. La ventaja visitante se amplió en el quinto episodio por la misma vía, cortesía de un bambinazo solitario de Chris Williams por la pradera izquierda que colocó el parcial 3-0. A pesar de los vuelacercas, Lindgren cumplió con una labor de cinco entradas, permitiendo siete hits y tres anotaciones limpias a cambio de cuatro ponches, cargando injustamente con el descalabro ante el nulo respaldo de sus maderos.
El bullpen de los Bravos contuvo el daño gracias a los relevos efectivos de Nathanael Heredia y Junior Santos, quienes colgaron argollas en el sexto y séptimo capítulo. No obstante, Veracruz aprovechó un parpadeo defensivo local en la octava entrada para timbrar una carrera sucia que puso la pizarra 4-0. Mientras tanto, el abridor veracruzano Tommy Romero firmó una joya de cinco innings en blanco, tolerando apenas tres imparables para apuntarse el triunfo. León finalmente logró sacudirse la blanqueada en el cierre de la novena gracias a un doblete de Connor Panas que Raimel Tapia mandó al plato con sencillo al central, decretando el 4-1 definitivo.

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