
(De Primera) Victor Wembanyama y los San Antonio Spurs silenciaron este lunes el Madison Square Garden al vencer 111-115 a los Knicks, arruinando el festejo de Nueva York en su primer juego de Finales de la NBA en casa desde 1999 y recortando la distancia en la serie a un 2-1 favorable a los neoyorquinos. La Gran Manzana aguardó casi tres décadas para albergar un duelo por el campeonato, llegando con una cómoda ventaja de 2-0 tras imponerse en Texas. La atmósfera en las tribunas era de total celebración, contando incluso con la presencia del expresidente Donald Trump, quien recibió abucheos y no pudo traerle fortuna a la escuadra local.
Con la urgencia de verse al borde del abismo, el conjunto texano arrancó a un ritmo frenético, adueñándose por completo del periodo inicial.
La primera mitad se convirtió en el escenario ideal para Stephon Castle, quien se marchó al vestidor con 18 unidades, superando las 15 de un Wembanyama que se vio exigido en la pintura por el juego físico de Karl-Anthony Towns.
Los Spurs dominaron el cuarto de apertura con un sólido 22-33 que encendió las alarmas, pero los Knicks reaccionaron de forma contundente en el segundo capítulo con un parcial de 42-24 para darle la vuelta 64-57 antes del entretiempo, exhibiendo la inercia de un plantel que ligaba 13 triunfos consecutivos en su ruta al campeonato. Jalen Brunson adelantó a los de casa por primera vez en la noche con un triple a poco más de cuatro minutos del descanso, respaldado por la intensidad defensiva y el aporte de OG Anunoby y Josh Hart en ese tramo casi impecable de los locales.
Cualquier otra plantilla se habría desmoronado ante semejante embestida antes del medio tiempo, pero los pupilos de Mitch Johnson regresaron a la duela con la firme intención de mantener vivas sus esperanzas de levantar el trofeo. Julian Champagnie comandó la rebelión de San Antonio mientras el estratega le daba un respiro clave a Wembanyama en el banquillo, asegurándose de que su estrella tuviera el tanque lleno para el desenlace del partido.
Al concluir el tercer periodo, los visitantes ya mandaban de nuevo por la mínima, 91-92, dejando todo por decidirse. Un rápido ataque de seis puntos sin respuesta al inicio del último cuarto abrió un margen que, a la postre, resultaría definitivo para las aspiraciones de Nueva York. El destino del encuentro pareció sentenciarse cuando el gigante francés encestó un triple con tiro libre adicional que estiraba la renta a la doble decena; no obstante, una revisión arbitral solicitada por Mike Brown invalidó la jugada por una infracción ofensiva previa de Keldon Johnson.
Pese a lo que significó ese golpe anímico, los Spurs aguantaron a pie firme las últimas embestidas de los Knicks, defendiendo con fiereza cada posesión para no despedirse de la temporada de forma prematura. Wembanyama guio la ofensiva con 32 puntos, secundado por otros cinco compañeros con doble dígito en anotación para consumar la hombrada en territorio hostil. Castle aportó 23 tantos, Dylan Harper sumó 13, en tanto que De’Aaron Fox y Champagnie firmaron 12 cada uno, cerrando la cuenta Devin Vassell con 11.
Por el bando neoyorquino, Brunson también registró 32 unidades, escoltado por las 28 de Anunoby y las 16 de Josh Hart. Towns se despidió con un discreto doble-doble de 11 puntos y 8 rebotes, mientras que Mikal Bridges, clave en los primeros partidos, estuvo totalmente apagado y apenas pudo concretar una canasta de campo. El triunfo texano no sólo congeló los ánimos en el Garden, sino que descartó por completo la posibilidad de una limpia en cuatro juegos que los Knicks buscaban firmar este miércoles. Independientemente del resultado del cuarto enfrentamiento, la batalla por el título de la NBA tendrá que regresar obligatoriamente a San Antonio para un quinto juego este sábado.

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