
(De Primera) Cruz Azul logró romper con los fantasmas del pasado al asegurar su lugar en la gran final del torneo Clausura 2026, tras imponerse 2-1 a las Chivas del Guadalajara en un duelo de alta tensión disputado en el Estadio Jalisco. El equipo celeste, que llegó con la presión de una historia marcada por desenlaces adversos, mostró una notable capacidad de resistencia en un entorno hostil para sentenciar la eliminatoria con un marcador global de 4-3. La victoria se gestó desde los primeros minutos, cuando Jéremy Márquez aprovechó un error en la salida del portero Óscar Whalley para abrir el marcador al minuto cuatro; sin embargo, la respuesta local fue inmediata con un potente disparo de Omar Govea que devolvió el equilibrio al encuentro apenas tres minutos después.
El desarrollo del partido fue un intercambio constante de intensidad donde ambos equipos tuvieron oportunidades de inclinar la balanza. Fue hasta el minuto 65 cuando el argentino Agustín Palavecino, tras recibir una asistencia de Carlos Rodríguez, sacó un remate de zurda que se desvió en el defensor Diego Campillo, sentenciando el pase de La Máquina ante la impotencia del conjunto rojiblanco. Chivas encaró este compromiso bajo circunstancias atípicas, no solo por la ausencia de cinco jugadores clave convocados a la Selección Mexicana —Raúl Rangel, Luis Romo, Brian Gutiérrez, Roberto Alvarado y Armando González—, sino también por el desalojo del Estadio Akron debido a los requerimientos de la FIFA para la próxima Copa del Mundo, lo que obligó al club a administratar una logística compleja de reubicación para sus abonados en el histórico coloso de la Calzada Independencia.
Mientras Cruz Azul celebra su clasificación, el panorama para conocer a su rival se definirá este domingo en el Estadio Olímpico Universitario. Los Pumas, bajo la dirección de Efraín Juárez, tienen la misión de revertir la desventaja mínima de 1-0 sufrida ante el Pachuca en el juego de ida. El conjunto auriazul cuenta con la ventaja competitiva de su posición en la tabla, pues al haber terminado como líderes de la fase regular, un empate en el marcador global les otorgaría el pase automático a la final, manteniendo viva la esperanza de terminar con una sequía de títulos que se ha prolongado por catorce años.

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