
(De Premira) El sector empresarial y la comunidad deportiva nacional lamentan el fallecimiento de Alejandro Burillo Azcárraga, quien murió este jueves a los 74 años de edad. Reconocido como uno de los directivos más influyentes en la evolución del fútbol mexicano, el «Güero» consolidó un legado que transformó la estructura de los clubes y de la Selección Nacional gracias a su capacidad para articular relaciones estratégicas con grandes corporativos.
Como miembro de una de las familias más relevantes en la historia de los negocios en el país, Burillo desempeñó un papel central dentro de Grupo Televisa durante la década de los noventa. En esa etapa, su visión fue el motor detrás de decisiones estratégicas que marcaron un antes y un después para el balompié tricolor, destacando especialmente su impulso para la creación de infraestructura clave como el Centro de Alto Rendimiento.
Su impacto en el fútbol también se reflejó en su etapa como propietario del Atlante y su liderazgo al frente de la Comisión de Selecciones Nacionales. Durante este periodo, su marca Aba Sport vistió al equipo mexicano en el Mundial de Francia 1998 y en el proceso hacia Corea-Japón 2002. Sin embargo, tras la muerte de «El Tigre» Azcárraga y la posterior venta de sus acciones a su primo Emilio Azcárraga Jean en el año 2000, Alejandro inició una nueva etapa profesional.
A través de la fundación de Grupo Pegaso, diversificó sus intereses hacia las telecomunicaciones, la hotelería y otros deportes, consolidándose como el gran impulsor del Abierto Mexicano de Tenis. A pesar de enfrentar problemas de salud derivados de un cáncer de piel en sus últimos años, se le recordará como un visionario que supo llevar la gestión deportiva en México hacia un nivel de profesionalismo institucional sin precedentes.

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