
(De Primera) Una coalición de aficionados y consumidores ha llevado a la FIFA ante la Comisión Europea, acusando al organismo de abusar de su posición monopólica por los altos costos de las entradas para el Mundial 2026. La organización Football Supporters Europe (FSE) y el grupo Euroconsumers unieron fuerzas para denunciar que el máximo rector del futbol utiliza prácticas comerciales desleales que dejan a los seguidores sin opciones competitivas en el mercado.
La inconformidad estalló en diciembre pasado, cuando salieron a la venta boletos para la fase de grupos desde los 140 dólares, alcanzando hasta 8,680 dólares para la gran Final. Aunque la FIFA reaccionó recortando algunos precios a 60 dólares para que las federaciones los repartieran entre sus seguidores más leales, el descontento persiste debido al debut de la «tarificación dinámica». Bajo este esquema, las entradas para el partido definitivo inician en 4,185 dólares, pero el costo fluctúa según la demanda. Los demandantes exigen congelar las tarifas para la siguiente ventana de venta en abril y erradicar este sistema de pujas, al que señalan de inflar precios sin ofrecer un valor agregado.
Por su parte, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, defendió las cifras asegurando en enero que la sobredemanda proyecta llenos totales en los 104 encuentros, advirtiendo incluso que la reventa externa elevará todavía más los costos. No obstante, la FSE también arremetió contra la plataforma oficial de reventa de la institución, criticando que permita anunciar boletos muy por encima de su valor nominal mientras la FIFA retiene una comisión del 30 por ciento.
Ante estos señalamientos por falta de transparencia y tácticas de venta bajo presión, el organismo rector declaró no haber sido notificado formalmente de la queja, reiterando que sus ingresos se reinvierten directamente en el desarrollo del balompié global.

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