
(De Primera) Ni el cambio de timón con la llegada de Omar Tapia ni enfrentar a un rival en crisis sirvieron de revulsivo para un Santos Laguna que se confirma como el auténtico «cheque al portador» del Clausura 2026. En su visita al Bajío, los Guerreros volvieron a exhibir una fragilidad alarmante y se reafirmaron en el último lugar general, extendiendo una sequía como visitante que ya supera los 700 días.
El partido se puso cuesta arriba para la visita prácticamente desde el vestidor. Apenas al minuto 2, la mala fortuna se cebó con los laguneros cuando un tiro libre de Daniel Arcila se desvió en la barrera, dejando a contrapié al guardameta para el 1-0 tempranero. Santos no lograba asentarse en el campo y la losa se volvió más pesada al minuto 25, momento en el que Diber Cambindo amplió la ventaja 2-0 con un penal bien ejecutado, disparando con potencia hacia su lado izquierdo.
Antes de irse al descanso, la escuadra santista dio señales de vida gracias a una jugada de pundonor: al minuto 40, Ezequiel Bullaude recortó distancias 2-1 tras pasar literalmente por encima del portero y empujar el balón a la red. Sin embargo, el esfuerzo resultó insuficiente para cambiar la narrativa de un equipo que parece destinado al sótano.
Con este triunfo, el conjunto de Ignacio Ambriz cortó una racha de tres derrotas consecutivas y escaló al 13° lugar con 7 unidades, aprovechando el calendario para darle oxígeno a su proyecto. Por el contrario, el panorama en la Comarca es desolador: Santos se queda con un solo punto tras siete jornadas y se consolida no solo como el peor equipo del torneo, sino como la defensa más castigada con 21 goles recibidos.
ESTE FUE NUESTRO ANÁLISIS POST PARTIDO:

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