
(De Primera) Hay metas que valen mucho más que un podio y cronómetros que palidecen ante la magnitud de la voluntad humana. Este jueves, el Estadio Tesero Cross-Country fue el escenario de un capítulo dorado para el deporte invernal mexicano: Regina Martínez se convirtió en la primera mujer del país en competir en la prueba de esquí de fondo en unos Juegos Olímpicos de Invierno.
Aunque la mexicana cruzó la meta en la posición 108 con un tiempo de 34:05.4, a poco más de 11 minutos de la campeona sueca Frida Karlsson, su llegada fue el momento más emotivo de la jornada en Milano-Cortina 2026. Lejos de la frialdad de los resultados, Regina fue recibida con una ovación y abrazos efusivos por las medallistas de la competencia, Frida Karlsson, Ebba Andersson y la estadounidense Jessie Diggins, quienes reconocieron el titánico esfuerzo de la mexicana. El punto máximo de emotividad llegó con el abrazo de la brasileña Bruna Moura, su gran amiga, en una imagen que personificó el espíritu olímpico en su estado más puro: el triunfo personal por encima de cualquier rivalidad.
La historia de vida de Martínez es un relato de resiliencia y sacrificio que parece sacado de un guion cinematográfico. Formada en las divisiones inferiores de los Pumas en la Ciudad de México, su encuentro con la nieve no ocurrió sino hasta que vivió en Minnesota. En medio de la soledad y la depresión estacional, Regina encontró en el esquí de fondo una tabla de salvación que, según sus propias palabras, le devolvió un sueño. Inspirada por la mítica participación de Germán Madrazo en PyeongChang 2018, decidió aventurarse en esta disciplina a los 28 años, una edad inusual para iniciarse en la alta competencia invernal.
Su camino a Italia fue una carrera de obstáculos fuera de las pistas. Mientras cursaba sus estudios de Medicina, Regina se mudó a Miami para trabajar como médica de urgencias. Lejos de cualquier montaña nevada, la mexicana entrenaba en las madrugadas, aprovechando los pocos minutos libres que le dejaban sus extenuantes jornadas en el hospital. Cada centavo ahorrado fue destinado a costear sus viajes para encontrar nieve donde entrenar. Hoy, esa médica que salvaba vidas en una sala de urgencias en Florida, inscribió su nombre en los anales del olimpismo mexicano, dejando un mensaje de superación que trasciende cualquier marcador.

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