
(De Primera) La polémica sobre la privacidad en el tenis profesional ha cobrado fuerza tras el incidente de Coco Gauff, quien fue grabada rompiendo una raqueta en un pasillo privado tras su eliminación en el Abierto de Australia. La tenista estadounidense de 21 años cuestionó el acceso ilimitado de las cámaras en zonas que los jugadores consideran reservadas, sugiriendo que debería haber límites claros para evitar que momentos de frustración personal se vuelvan virales sin consentimiento.
Por su parte, Iga Swiatek respaldó la postura de Gauff comparando irónicamente la situación con la de «animales en un zoológico». La polaca subrayó que, aunque entienden que estar en el ojo público es parte de su trabajo como campeonas, necesitan espacios privados para practicar o procesar sus derrotas sin ser observadas. Swiatek enfatizó que el equilibrio entre el contenido para los aficionados y el respeto a la intimidad del atleta es actualmente inexistente fuera de los vestuarios.
Ante la creciente presión, la WTA expresó su apoyo a las jugadoras a través de su presidenta, Valerie Camillo, quien aseguró que se están tomando medidas para reducir la presencia de cámaras en áreas de recuperación. El organismo rector del tenis femenino instó a los organizadores de los Grand Slams y a las cadenas de televisión a revisar sus protocolos para establecer límites respetuosos que protejan la dignidad de los deportistas en sus momentos de mayor vulnerabilidad.
En contraste, Novak Djokovic se mostró escéptico ante la posibilidad de un cambio real, señalando que en la era actual «el contenido lo es todo». Aunque empatiza con el descontento de sus colegas, el máximo ganador de Grand Slams considera que la omnipresencia mediática es una realidad difícil de revertir. Entre bromas sobre la falta de cámaras en las duchas, Djokovic sugirió que este nivel de vigilancia es algo que los tenistas probablemente tendrán que aceptar como parte de la evolución del deporte espectáculo.

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