Bengals eligen a Joe Burrow como la selección número uno

burrow
(Agencias) En la más extraña edición del draft, abundaron las preocupaciones sobre la tecnología y reinó incluso la incertidumbre sobre cuándo volverá a jugarse fútbol americano.

Pudo apreciarse sin embargo algo normal el jueves: Joe Burrow consiguió la primera selección general.

Desde hacía meses, se daba por un hecho que el quarterback que se coronó con LSU aterrizaría en los Bengals. Cincinnati comenzó el reclutamiento enviando el nombre de Burrow, ganador del Trofeo Heisman, al comisionado de la NFL, Roger Goodell, quien estaba en el sótano de su casa.

Y así comenzó un draft digital, virtual, o remoto, como se prefiera, en medio de la pandemia de coronavirus. Las selecciones se fueron realizando sin problemas técnicos aparentes, algo que figuraba entre las preocupaciones principales de Goodell, gerentes generales y entrenadores.

No hubo fuegos artificiales en la avenida principal de Las Vegas. Tampoco un cálido abrazo entre Goodell y Burrow.

El comisionado reconoció que echaría de menos los abrazos pero quizá sus huesos lo agradecerán.

La ceremonia se redujo a lo básico. El personal de cada equipo hacía la selección desde su casa. Y los jugadores, también en sus respectivas viviendas, se enteraban mediante la videoconferencia de cuál sería su destino.

Las actividades multitudinarias en Las Vegas fueron canceladas por la NFL cuando comenzó la prohibición de grandes concentraciones de gente. El mes pasado, la liga realizó a distancia las contrataciones de agentes libres. Ahora, llevaba a cabo siete rondas del draft, del jueves al sábado, todo en forma de una teleconferencia.

“Sí creo que este draft será el más memorable que hayamos tenido jamás”, destacó Goodell.

Recordó que la ceremonia se constituía también como un “Draftatón” que, como su nombre lo indica, era una mezcla de draft y teletón para beneficiar a seis organizaciones que combaten la pandemia.

“Creo que nuestro trabajo consiste en continuar y operar dentro de cualquier parámetro necesario para mantener seguro a nuestro personal, ya sean jugadores, entrenadores, ejecutivos o personal de la liga… Pero también tenemos que seguir adelante, necesitamos ir al futuro, cerciorarnos de que, cuando estemos preparados y cuando salgamos de esto en una posición que nos permita comenzar la temporada, lo hagamos. Ése es nuestro papel”.

La normalidad sólo estuvo en las selecciones, por lo menos en las primeras.

Burrow será la piedra angular de otra reconstrucción de Cincinnati, como el tercer jugador galardonado con el Heisman en llevarse también la primera selección del reclutamiento. Se unirá a un equipo que tuvo una foja desastrosa de 2-14 en 2019 bajo las órdenes del entrenador debutante Zac Taylor.

“Saltar al primer lugar es una locura para mí”, dijo Burrow. “Pero es un sueño convertido en realidad. Yo no estuve muy bien en mi primer año. Trabajé muy duro para mejorar. Mis compañeros hicieron lo mismo y crecimos como equipo”.

Los Bengals anotaron 279 puntos la temporada anterior, la tercera peor cifra de la liga, y se ubicaron en el 30mo puesto en ataque total.

La vez anterior que Cincinnati reclutó a un quarterback premiado con el Heisman en el comienzo del draft fue en 2003, cuando se hizo de Carson Palmer, procedente de Southern California. Palmer llevó a los Bengals dos veces a los playoffs.

En su espectacular campaña, Burrow lanzó para 60 touchdowns, una cifra asombrosa, con sólo seis envíos interceptados. Los Tigers derrotaron a seis equipos ubicados entre los 10 mejores para obtener el título nacional.

Zac Taylor, entrenador de los Bengals, confió en que Burrow cambie el rumbo de la franquicia.

“Nunca volveremos a tener la primera selección”, dijo Taylor. “No queremos tener de nuevo alguna de las primeras 10. Miamos esto como la única vez que vamos a obtener a un jugador de este calibre para incorporarlo en la organización, así que éste es un buen acuerdo, obviamente”.

La segunda selección general fue para Chase Young, defensive end de Ohio State y miembro del equipo All-America. Los Redskins de Washington analizaron varias ofertas para canjear su segundo turno, pero muchos ejecutivos y cazatalentos consideraron que Young era la mejor alternativa.

Young, de 1,95 metros (seis pies, cinco pulgadas) y 120 kilogramos (264 libras), fue líder nacional con 16 capturas y media de mariscal de campo y seis balones sueltos forzados en la campaña anterior. Elegido al equipo ideal All-America, ganó también los prestigiosos premios Bednarik y Nagurski en 2019, guiando a los Buckeyes al título en la conferencia Big Ten.

Se incorpora a unos Redskins que tuvieron un récord de 3-13 y que permitieron 435 puntos.

De no ser por la obsesión de la NFL por encontrar al prospecto más nuevo y formidable de quarterback, Young bien pudo ser la primera selección general. Esa búsqueda afanosa de mariscales de campo derivó en que tres fueran reclutados en las primeras seis selecciones.

Tua Tagovailoa, de Alabama, fue amarrado por Miami en el quinto turno, seguido en el siguiente por Justin Herbert, de Oregon, quien arribó a los Chargers de Los Ángeles.

Fueron antecedidos por Jeff Okudah, de Ohio State, el preciado cornerback que irá a Detroit, y por Andrew Thomas, tackle de Georgia, quien militará en los Giants de Nueva York.

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